05 Ene Queridos Reyes Magos: He perdido el tiempo.

…que me toque la lotería, que apruebe todo lo que no me he estudiado, que me den aunque yo no de, que me perdonen sin tener que pedir perdón, que me traigan muchas cosas los de Oriente porque he sido buenísima. Mucho material y poca materia

Y, mientras tanto, yo perdiendo el tiempo.

Pensando en la materia y no en lo material.

Caminando con las manos vacías y el tiempo perdido.

Yo siempre a contracorriente…

 

He perdido el tiempo persiguiendo fantasmas, tratando de olvidar que un día fueron reales. Imaginando futuros mejores mientras me quedaba en la cama haciendo justamente eso, imaginar

He perdido el tiempo buscando una cura para las pérdidas y un bálsamo para la nostalgia de lo que ya no es. Dejándome las horas entre las piedras con las que chocaba y tropezaba hasta caer de boca al intentar avanzar por un camino que ni siquiera veía. Dejándome la piel para quitar esas piedras que me herían, olvidándome de que lo realmente importante no es quitarlas, sino allanar la tierra para seguir avanzando. 

He perdido el tiempo en maldecir mi suerte, en quejarme, en preguntar por qué, en buscar respuestas a preguntas que ni sé como formular, negándome a aceptar que hay preguntas que simplemente no tienen respuesta. 

He perdido la oportunidad de darle una oportunidad a mi sombra. Una oportunidad para que deje de vagar y empiece a caminar aunque no vea la luz. No firmé el tratado de paz con mis demonios, y sin esa tregua ya no había oportunidad para mí misma. 

He perdido mis «yo, nunca», todo aquello que un día dije que no haría, y los credos se han ido difuminando como el Sol al caer la noche. Perdí mis listas y me rompieron los esquemas. Se llevaron los “para siempre” que me habían regalado, y me quede sin para siempre y sin nunca más. 

He perdido el tiempo. He perdido mucho tiempo en aprender cosas que nunca terminé de aprender. En aprender que la vida no solo te quita, sino que también te da. Y a veces, da mucho más de lo que quita.
He perdido el tiempo en «ensayo y error» y «recompensa y castigo».
Grabándome a fuego que la recompensa llega, aunque tarde mucho, pero siempre llega, y yo nunca dejo de sorprenderme con esas recompensas por pequeñas que sean. 

He aprendido que la magia existe, y que está en nosotros.
Que hay palabras que nos llenan, y manos que nos empujan.
He aprendido a sonreír aunque no tenga ganas, porque esa simple curvatura es la linterna de mi cabeza. Y que después de la tormenta siempre (S-I-E-M-P-R-E) llega la calma. 

 

He aprendido que el esfuerzo y el trabajo son la única llave para abrir tu «futuro» y que ese futuro es un tiempo tan inestable que no merece perder el tiempo en construirlo. Así consideré cada día como una nueva vida, una nueva vida para seguir luchando por las cosas que puedo cambiar y aceptar las que realmente no puedo cambiar.
Y quien ama lo que hace regala minutos de vida. 

He aprendido que nunca es tarde para tener una fiesta sorpresa de cumpleaños, y que el mundo no solo no acaba con las dos cifras, sino que empieza. Así que yo sople muy fuerte esas dos velas para pedir mi deseo… dejar de sobrevivir, vivir de una vez por todas.

He aprendido que no sé envolver regalos, porque los mejores regalos no necesitan un envoltorio, será por eso por lo que yo no he recibido envoltorios. 

He aprendido que realmente existen personas que son eternas, que siempre están. Y que aunque veces no las veas basta con nombrarlas para que aparezcan. 

He aprendido que hay palabras con doble significado, y que si les das la vuelta llegan a parecerse.
Que forzar quiebra, pero persistir fortalece.
Que la valentía no se mide en éxitos sino en fracasos. Y que estoy rodeada de valientes que me contagian y me llenan de coraje. 

He aprendido que el tiempo no cura pero si olvida, y ese olvido es la mejor cura. Que no hagas a nadie lo que no quieres que te hagan a ti.
Que trates al prójimo mejor que a ti mismo. 

Pero sobre todo, he aprendido que un sueño se puede convertir en la mayor motivación, y cuanto más grande sea la motivación mayor reacción y acción. 

Este año no he sido del todo buena, no he mejorado tanto como me gustaría, pero he aprendido. He aprendido tanto que esta vez sí quiero que empiece enero… no quiero dejar de aprender

TEXTO COMPLETO —>   Mónica García Alba

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